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Los centros de reinserción juvenil albergan aproximadamente a mil jóvenes y se gasta un promedio de US$ 1,300 al año por cada interno, quiénes cumplen condenas de entre 3 a 4 años.

La educación es la mejor arma para cambiar el mundo, decía Nelson Mandela, y hoy en día es esencial aplicar dicha filosofía de vida en cualquier contexto. En este caso, el uso del coding o programación web para la reinserción social juvenil.

En el Perú, desde hace tiempo, la trayectoria de las políticas públicas para la aplicación de programas de reinserción social, han dado cuenta que no tienen efecto, y esto básicamente se da por falta de apoyo y el bajo control de los centros juveniles con los internos.A esto se le suma la idea de mano dura con los jóvenes que se encuentran dentro de estos centros cumpliendo fases de rehabilitación y reinserción a la sociedad.

Ante ello, Gabriel Chirinos Giraldi, Gerente General de Vía Código, indica que esta idea de castigo debería descartarse y ser vista como oportunidad para reeducar a los jóvenes a través de nuevas tecnologías.

“Los jóvenes inmersos en este mundo son una población vulnerable, ya que no se encuentran en la capacidad de producir ni generar ingresos. Es así que la implementación del coding en sus vidas no solo sería un beneficio para el desarrollo personal y humano en ellos, sino también sería una idea atractiva para el mercado o un próximo empleador que aplique este tipo de labores en su empresa”, indica Chirinos.

¿Por qué se debería implementar el coding o programación web en estos centros?

1. La programación cambia la vida

La programación es algo más que códigos complicados sobre una pantalla negra, es una herramienta poderosa que impacta en varios ámbitos y tiene grandes beneficios a nivel pensamiento lógico-sistemático y cognitivo.

En el caso de estos jóvenes, además de interés, para que ellos puedan ingresar al programa deben tener conocimiento de algunas materias para que estén a un mismo ritmo y sean capaces de poder crear productos digitales en menor plazo posible.

“El programa para ellos es muy superior en cuanto a plazos a cualquier otro. Los alumnos están casi un año aprendiendo a realizar programación web y habilidades blandas, así como, planificar y crear un proyecto, que presentan al final del curso. Con esto, comienzan a proyectarse a una nueva vida, abriéndoseles nuevas oportunidades”, dice Esen Espinosa Cook, Director académico de Vía Código.

2. Disminuye la reincidencia

Lo que se espera de estos jóvenes al finalizar el programa, es que al salir del centro de rehabilitación tengan aspiraciones a seguir participando en sus propios proyectos, como una forma de obtener una segunda oportunidad y poder desarrollarse una vez de vuelta en la sociedad. Esta arma sería tan poderosa que lograría finalmente que estos jóvenes no vuelvan a cometer alguna infracción.

“Más que disminuir la reincidencia porque aprendan coding, disnminuye la reincidencia porque básicamente atacas la reducción de factores de riesgo de los adolescentes y aumentando los factores protectores de los mismos Si se atacan esos dos componentes desde la programación web y la enseñanza de habilidades emocionales, cognitivas y sociales, estarías atacando el problema real y eso favorece en disminuir esta misma”, indica Alex Zavaleta Montalván: Coordinador del proyecto Vía Código.

3. Le ahorraría dinero al Estado

De acuerdo al programa “ The Last Mile” en EE.UU., dirigido por Chris Redlitz a reos la prisión de San Quentin en California, el costo del programa es impactantemente menor al de mantener a una persona en prisión.

Estados Unidos tiene la mayor población carcelaria del mundo, un 25% y en 40 años ha aumentado en un 700%. En este caso, California, por ejemplo, tiene que invertir US$ 47 mil al año por cada persona que está tras las rejas, razón por la que termina gastando más en cárceles que en educación superior.

En el caso de Perú, Gabriel Chirinos cuenta que los centros de reinserción juvenil albergan aproximadamente a mil jóvenes, gastan un promedio de US$ 1,300 al año por cada interno, quiénes cumplen condenas de entre 3 a 4 años. Teniendo en cuenta esa data, la cifra por cada interno sería mucho mayor a los US$ 5 millones que el Estado destina para su mantenimiento. Es decir, no llegaría a ser útil si es que las cifras aumentaran por la cantidad que lograra albergar.

“El estado debería adoptar este tipo de programas de coding por dos temas básicos: la demanda laboral a futuro y el salario que ofrecen en un empleo como este. Esto, de alguna forma esta sería una forma, sería beneficioso para el sector en términos sociales y económicos. El nivel de reincidencia desaparecería y a su vez estos jóvenes reformados formarían parte de un sector laboral bastante viable para los próximos años”, acota Chirinos.

Actualmente, los encargados de Vía Código vienen desarrollando un proyecto que busca, a través del coding, reinsertar a los jóvenes en la sociedad y a la vez en el mercado laboral amigable y sostenible.

“Ya estamos trabajando el programa de la mano de Julio César Magán, gerente de Centros Juveniles del Poder Judicial, para seguir aplicándolo con los internos del centro de Rehabilitación Maranguita y poder proyectarnos a otros sectores vulnerables de la sociedad”, indica Pedro Baumann Cornejo, Director Ejecutivo de Vía Código.